lunes, 30 de junio de 2008

El síndrome del funcionario / butanero

Esto que os voy a contar cada vez tiene menos sentido, o está más fuera de contexto porque cada vez más hogares tienen instalado el gas ciudad y hay menos mujeres que son amas de casa. No obstante hace unos años la visita del butanero a casa era bastante habitual. ¿Quién no ha escuchado la típica frase de este hijo no se parece a mí debe ser del butanero? Multitud de parodias en televisión, "sketches" de humor de enredos amorosos y de infidelidades de una mujer que es pillada con el butanero en la cama cuando llega el marido de la oficina...¿Oficina? aquí tenemos a nuestro segundo personaje de la historia de hoy, el funcionario (sí ya sé que hay gente que trabaja en oficinas y no es funcionaria, pero es por generalizar de alguna manera). ¿Por qué tanta paranoia y obsesión con el butanero?

Aunque no lo creáis este tipo de temor por parte de un marido oficinista, funcionario...tiene en parte explicación biológica.

El interés de la hembra es seleccionar los mejores genes para su descendencia. Asociemos por un momento mejores genes al "fitness", si comparamos el "fitness" del butanero y del funcionario (fijándonos siempre en los tópicos) una persona que va cargando botellas de butano escaleras arriba, escaleras abajo a los hombros demuestra tener una mayor capacidad física, una mayor salud, que un hombre que se pasa el día sentado en una silla frente un ordenador.

Sin embargo la especie humana ha evolucionado de tal manera que los recién nacidos necesitan muchos cuidados y durante un tiempo prolongado, necesitan la colaboración de un padre responsable y que les pueda mantener, y que mejor arquetipo que el de un funcionario, con un sueldo asegurado, vacaciones, pagas extras...

Por tanto, ¿cómo soluciona la mujer este conflicto de intereses?
Casándose con el funcionario y teniendo un desliz de cuando en cuando con el butanero, pero no es tan fácil ya que el funcionario debe estar convencido de que esos hijos son suyos y no de otro, de manera que la astuta hembra mantiene relaciones periódicas con él, lo tiene contento en la cama y así el marido no sospecha de nada hasta que un día entra en la habitación les pilla con las manos en la masa, o con las manos en la carne, mejor dicho...


P.D: Qué nadie se sienta ofendid@ por esta entrada, sólo intento dar una explicación desde el punto de vista biológico/reproductivo de este mito urbano que es el butanero y que ha dado pie a tantos chistes, tantas parodias...

4 comentarios :

Anónimo dijo...

¿Entonces con eso se comprueba cientificamente que las mujeres son infieles no? ya lo sabía yo que de ellas no podemos esperar nada bueno pa que luego digan que somos nosotros.
¡un blog muy interesante!

David Talens Perales dijo...

Ey que yo no he dicho nada de eso, yo he dado una posible explicación biológica al comportamiento de algunas mujeres, no he dicho que todas nos sean infieles...un saludo y gracias por tu comentario! ^^

Ivaj "El Gelfing" dijo...

El funcionario, a la primera de cambio, también fecundará a otra hembra. Porque la naturaleza del macho es esa, esparcir sus genes lo máximo posible. Si es que por mucho desarrollo cultural que tengamos en el fondo seguimos siendo primates.

Ivaj "El Gelfing" dijo...

Por mucho desarrollo cultural que tengamos en el fondo seguimos siendo primates.
Los hombres también tienden a ser infieles, porque como machos queremos esparcir nuestros genes lo máximo posible.
Eso explicaría el arquetipo de ligón de discoteca a lo Barney Stinson, que se acuesta con la chica y luego no quiere saber nada de ella.