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martes, 12 de abril de 2011

¿Qué tienen las termitas en las tripas?

 
Muchos de vosotros diréis, ¡Anda ya! ¡Qué pregunta más tonta! Pues madera…En parte tenéis razón, pero las termitas, y algunas cucarachas, esconden en sus entrañas algunas cuantas cosas más aparte de madera, y son imprescindibles para su supervivencia...Si queréis saber más seguid leyendo después del salto…

Ya en otra entrada hablamos de la dificultad de los rumiantes para digerir la hierba, y era en el abomaso donde se encontraban las bacterias encargadas de aportar los enzimas necesarios para realizar la digestión de la celulosa. Es evidente que la celulosa es un sustrato difícil de digerir pero ¿os habéis parado a pensar lo difícil que será digerir la madera? Las fibras de celulosa se encuentran en una disposición cristalina y perfectamente ordenada, y en el caso de la madera tenemos que añadir polifenoles como la lignina que hacen aún más rígida y resistente dicha estructura.

El secreto de la capacidad de devorar la madera por parte de las termitas está en su sistema digestivo. Si diseccionamos un abdomen de una de esas termitas y lo colocamos entre “porta y cubre” realizando lo que se conoce en la jerga microscópica como un squash (o lo que es lo mismo aplastar el abdomen entre los dos cristalitos) con una gota de solución salina (NaCl 9%) nos encontraremos con una grata sorpresa al mirarlos al microscopio. Algo como lo que podéis ver en las siguientes imágenes.
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No os pasarán desapercibidos porque se mueven y están presentes en grandes cantidades. Son protistas pertenecientes a la línea evolutiva de los Excavata y más concretamente de los Parabasálidos. En el caso de las termitas estos organismos son mutualistas o comensales, ya que su labor es facilitar la digestión de la madera por parte de las termitas, es más, no es difícil ver en el interior de individuos como el Pyrsonympha que tenéis en la imagen superior astillas de madera, muy características por su refringencia.

Pero la cosa no acaba aquí, y es que estos protistas por si solos no son capaces de digerir dicha celulosa, requieren de la actividad de unas bacterias simbiontes que tienen en el interior de los propios protistas.
Un ejemplo más de mutualismo entre distintos individuos, pero en este caso a 3 niveles, insectos que tienen en su interior protistas, y protistas que a su vez tienen en el interior bacterias… ¿Curioso no? Os dejo un video que grabamos:

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