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miércoles, 14 de enero de 2009

¿Por qué nuestra nariz, orejas, ojos…son como son?

Estoy algo agobiadillo pero siempre que puedo intento escribir alguna cosita por aquí para no perder la costumbre…Ahora mismo estoy estudiando Fisiología Animal y acabo de leer una cosa, que me parece muy evidente, pero aún así no deja de ser sorprendente….¿Por qué nuestras orejas son como son? ¿Y la nariz?

A ver…no sé si entendéis por dónde van los tiros. Estamos hablando de receptores, en el caso del olfato quimiorreceptores, en el caso de los oídos mecanoreceptores, los ojos fotorreceptores…pero si son células sensoriales, ¿por qué esconderlas? ¿Por qué las células pilosas del oído se encuentran protegidas del exterior? ¿Y los receptores del gusto y el olfato?

Aunque parezca increíble todos los receptores son sensibles a los mismos estímulos, todos son capaces de percibir luz, estímulo mecánico, químico…la diferencia está en la especificidad para un tipo particular de estímulo, lo que se conoce como la ley de las energías específicas. Cada receptor responde mejor a una forma de energía, pero eso no quiere decir que no responda a las demás, si los demás estímulos tienen una intensidad suficientemente alta también pueden estimular al receptor.

Los órganos sensoriales están especializados en filtrar y optimizar la entrada de la energía para la cual el receptor está especializado. Un ejemplo muy claro es lo que ocurre con la fotorrecepción. La estructura del ojo protege a las células fotorreceptoras de cualquier daño mecánico mediante un fluido viscoso. Esto minimiza, pero no aísla del todo, de aquí que cuando te pegan un puñetazo en el ojo veas estrellitas, no es ninguna metáfora, cuando recibes un golpe fuerte se alcanza el umbral de disparo de los fotorreceptores, pero no estimulado por la luz, si no mecánicamente, aunque el cerebro lo interpreta como un estímulo procedente de los nervios ópticos y lo integra como percepción luminosa.

Esto también nos sirve para explicar porqué las células pilosas del oído no se encuentran por ejemplo recubriendo la mejilla, o las células olfatorias recubriendo nuestra cara…a pesar de que es “caro” (biológicamente hablando) desarrollar este tipo de estructuras tan complejas compensa a la hora de relacionarse con el ambiente.

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