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martes, 19 de mayo de 2009

Consorcios fotosintéticos


El tiempo no me permite actualizar tanto como a mí me gustaría, pero se acerca final de curso y aunque lleves las cosas más o menos al día siempre te acaba enganchando el toro.


En otra entrada ya hablé de la simbiosis que existía entre Euprymna scolopes y Vibrio fisheri. La verdad es que no deja de sorprenderme esta simbiosis porque es una de las más curiosas con las que me e topado a lo largo de mi vida académica. La simbiosis que os comenté en esa entrada se daba entre un pequeño sepiólido y una bacteria capaz de emitir luz, es decir entre una bacteria y un animal. Hoy os voy a hablar de otra simbiosis que se da entre bacterias fotosintéticas anoxigénicas verdes del azufre y una bacteria anaerobia y quimioheterótrofa.

Esta ectosimbiosis se da en la zona de transición entre las capas aerobia y anaerobia de los lagos, sobre todo de los meromícticos. En esta zona hasta 1/3 de las bacterias fotosintéticas aparecen formando consorcios.

Los componentes de esta simbiosis son, por un lado, bacterias anoxigénicas verdes dependientes del azufre con bacterioclorofilas a, b, c, d y e que aprovechan la luz como fuente de energía y el sulfhídrico como poder reductor. El otro componente es una bacteria sin pigmentos anaerobia y quimioheterótrofa.

En la formación del consorcio las bacterias verdes se disponen tapizando a la bacteria quimioheterótrofa central (figura 1A). Uno de los consorcios más conocidos recibe el nombre de Chlorocromatium aggregatum.







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En este caso se supuso que la bacteria central era sulfatorreductora y que de alguna manera proveía de sulfhídrico a las bacterias fotosintéticas que las rodeaba y las bacterias verdes proporcionaría materia orgánica a la célula central, pero después se ha averiguado que la bacteria central no es una sulfatorreductora como se sospechó, si no una beta proteobacteria de la familia Comamonadaceae que no se ha conseguido cultivar de forma aislada.


La relación entre ambos componentes es muy estrecha. El consorcio tiene una movilidad característica gracias a un flagelo de la bacteria central que le permite posicionar el consorcio en la posición óptima para poder realizar la fotosíntesis, pero las que responden a cambios fototáticos son las bacterias verdes, por tanto la comunicación entre las bacterias es muy estrecha, en concreto quedan conectados los espacios periplásmicos mediante conexiones membranosas, además presentan estructuras especializadas en la zona de contacto (figura 6).


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La curiosidad es que aun no se conoce cuál es el beneficio que obtienen las bacterias verdes de la bacteria central, ya que no es una sulfatorreductora como se creía en primera instancia.






El artículo lo podéis consultar ya que está accesible en :

http://www.pubmedcentral.nih.gov/articlerender.fcgi?artid=2394997


2 comentarios :

MJ dijo...

Hola, David: veo que sigues en la brecha y me alegro.
Te apunto una posible ventaja de la bacteria verde derivada de la simbiosis: la movilidad que proporciona la bacteria central (las verdes son inmóviles) permite que el consorcio responda fototácticamente. En esa actividad, la bacteria verde es responsable de la percepción del estímulo luminoso, información que transmite de 'algún' modo a la central, móvil.
MJ

David Talens Perales dijo...

Gracias MJ :)