Os preguntaréis si esto ha sido tan intenso que ayer no pude ni pararme a escribir, y la respuesta es sí. Mi objetivo era aprovechar al máximo esta oportunidad y he asistido a todas las conferencias, simposios y reuniones que han permitido los horarios, y es que muchas de las reuniones o simposios son simultáneos y aquí es cuando toca elegir (difícil decisión para un estudiante).
La verdad es que es casi imposible que haga un resumen de todas y cada una de las charlas a las que he asistido, como hice con el curso de iniciación. Pero sí puedo destacar por ejemplo que disfruté al máximo en la reunión del grupo de Estructura y función de proteínas, por que es el campo que realmente me interesa y con el que pienso trabajar (siempre y cuando sea posible). Las conferencias plenarias también han sido una auténtica delicia, y como lo mejor siempre se guarda para el final, ayer tuvo el gran honor de cerrar el congreso Timothy Hunt, Premio Nobel de Medicina en el año 2001 por su investigación relacionada con el papel de las ciclinas y las quinasas dependientes de ciclinas en el ciclo celular, realmente una conferencia brillante. Demostró que no hacen falta complejas figuras para hacer entender a la gente cosas complejas.
La foto de la izquierda es de la propia conferencia, y no se trata de un congreso de electricidad, lo que ocurre es que Timothy quería hacernos entender que algo que parece tan simple como un interruptor detrás esconde una maquinaria mucho más compleja, y lo mismo ocurre con el ciclo celular. A pesar de ser un simple círculo detrás esconde una complejísima red de regulación que nos intentó describir con la mayor sencillez posible.
Aún así, a pesar de la intensidad del congreso, ha quedado tiempo para disfrutar de actividades más lúdicas. Siempre he dicho que los científicos somos gente “pa echarnos de comer aparte” y que mejor manera de hacerlo que invadir las tabernas de la ciudad con una ruta de las tapas, en donde pudimos hablar de ciencia en un ambiente más distendido, pero también divertirnos y cambiar un poco de tercio.
Anoche mismo tuvimos el acto final, el colofón de 4 días intensos con una cena de clausura en la Hacienda de la Albaida en donde pudimos disfrutar de una exhibición de canto flamenco, baile y la belleza de admirar a los caballos bailando al son de las palmas del cantaor.
Tengo que admitirlo y en Córdoba se queda una parte de mí, me ha parecido una ciudad encantadora, que te arropa nada más poner el pié en el andén. Desde aquí quiero dar las gracias a toda la organización del congreso de la SEBBM de este año, y en especial a una persona que ha estado al lado de los estudiantes en todo momento, Jose Antonio Ruiz Bárcenas, el encargado de organizar el curso de iniciación y en gran parte el responsable de que yo por lo menos haya pasado unos días de ensueño.
Por su puesto no puedo dejar de lado a mis compañeros de curso, llegamos todos el mismo día, la mayoría no conocía a nadie, pero esa mente abierta que caracteriza a la gente que nos interesa a la ciencia hizo que el segundo día pareciese que nos conociésemos desde hace mucho tiempo. Sinceramente gente fantástica y muy agradable, y desde aquí os digo (si alguno de vosotros me leéis) que siempre que algo relacionado con el congreso, ya sea un bolígrafo, la credencial, libreta, etc. os aseguro que una sonrisa invadirá mi cara recordando los momentos de complicidad, las risas y esas largas charlas sobre diversos temas con todos vosotros.
Ahora mismo estoy mirando por la ventana y el cielo esta gris, que mejor metáfora para explicar como nos sentimos todos y cada uno de nosotros por tener que abandonar esta mágica ciudad y volver a la rutina. Eso sí, con toda la ilusión del mundo para algún día poder participar en el congreso como ponentes, o quién sabe, como organizadores.